Desarrollo Motor
El desarrollo motor ocurre de forma secuencial y es progresivo, surge de forma innata y se va adquiriendo por el tiempo.
El desarrollo motor puede
dividirse en dos categorías generales. La primera incluye la locomoción y el
desarrollo postural que concierne al control del tronco del cuerpo y la
coordinación de brazos y pies, para moverse. La segunda categoría es la
presión, habilidad para usar las manos como instrumentos para cosas tales como
comer, construir y explorar. La adquisición de estas capacidades motoras
proporciona a los bebés infinitamente más opciones para actuar sobre su
mundo. La posibilidad de llegar a tener un cierto dominio del medio acuático es
real en todos los niños, desde que nacen. En algunas culturas en las que el
agua forma una parte significativa de su entorno cotidiano, como en la
Polinesia, es tan natural como aprender a andar.
De forma general, debemos tener la idea de que los niños de 3 a 5 años son
capaces de realizar todos aquellos movimientos que pueden hacer fuera del agua, ya que
ontogenéticamente, las habilidades motrices terrestres son semejantes a las acuáticas,
pues son el resultado de las constantes interacciones dependientes entre los factores
genéticos y las experiencias con el ambiente.
Una vez que los movimientos reflejos y desorganizados de los primeros años de
vida, se han convertido en cambios voluntarios, más organizados y lúdicos, existen
cambios en los niños de la etapa infantil que favorecen un aumento de la distancia de
nado, mejora de la propulsión con ayuda de los brazos, un aumento en el tiempo de
flotación, aparecen de forma progresiva los movimientos de batido ondulatorio de piernas,
mientras que los brazos contribuyen poco o nada al desplazamiento.
Cuando se quiere
analizar el comportamiento motor lógicamente se estudian los movimientos, pero también las acciones que se logran a través de
esos movimientos. Esto es lo que denominamos habilidades motrices, y que
podríamos definir como los hitos que se van alcanzando a medida que el
individuo aprende a adaptar sus respuestas en función de sus capacidades.
El patrón motor puede presentar características diferentes en cada sujeto, pero lo que nos permite identificar y decir que ha logrado adquirir una habilidad es que consiga objetivo. Luego, para definir las diferentes habilidades se debe definir éste objetivo. El grado de concreción con que se haga nos permitirá identificar habilidades básicas, específicas o muy especializadas.

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